por: janina m. puente

Una de las estrategias antidepredatorias más efectiva y usada por los anfibios es el camuflaje y, para muchos estudiosos de ranas y sapos, esto se evidencia en el enorme esfuerzo que se debe realizar para encontrar a estos intrépidos animales. En los anfibios anuros, los patrones de camuflaje tienen la función de evitar el reconocimiento de los individuos, ya sea porque el patrón coincida con el fondo o por imitación de algunas características particulares del entorno.

Estas estrategias resultan de gran utilidad en hábitats relativamente estables, pero en hábitats variables es imposible mantener un patrón que coincida con todos los fondos y sitios disponibles. Muchas ranas y sapos presentan un cambio de color activo, aunque esta estrategia presenta algunas limitaciones. Entre dichas limitaciones se encuentran la velocidad del cambio de color, el rango de pigmentos que pueden ser producidos y la resolución de los patrones (densidad de cromatóforos disponibles).

Hyalinobatrachium yaku, una especie de rana de cristal de Ecuador. Fotografía de Guayasamin, et al., (2017).

La respuesta aparente a estas limitaciones podría ser la transparencia, en la cual el camuflaje consiste en mostrar directamente el sustrato o medio en el cual se encuentran los organismos. Sin embargo, lograr una transparencia tan exitosa como para servir de camuflaje requiere de grandes modificaciones corporales. Estas deben permitir la transmisión de la luz con poca dispersión y reflectancia, sin llegar a distorsionar mucho las imágenes. La evidencia colectada en estudios de invertebrados como Daphnia spp. copépodos y algunos lepidópteros, sugieren que la transparencia parcial funciona efectivamente como una estrategia antidepredatoria.

En los vertebrados terrestres, son las ranitas de cristal las únicas que presentan cierto grado de transparencia. Sin embargo, la función de esta característica ha generado controversia y debates sobre su eficacia en ambientes terrestres, además del grado de transparencia que presentan estos animales.

Cristales semi-transparentes

En las ranas de cristal, la región que exhibe transparencia es la ventral, mientras que en la región dorsal suele haber un patrón ligeramente pigmentado. Esto ha conllevado a que estas ranas sean descritas más bien como traslúcidas. Esta característica ha sido poco estudiada y en general, no se relaciona como una estrategia de camuflaje.

Sin embargo, se han realizado algunos estudios que implican modelos de visión de depredadores, además de ensayos de comportamiento y depredación in situ. En ellos se ha evaluado la eficacia de la traslucidez de las ranas de cristal, como una estrategia de camuflaje. El resultado expone que la traslucidez en estas ranas funciona como un camuflaje que puede ser modificado.

De esta manera, la luminancia de las ranas de cristal, varía de acuerdo al medio en que se encuentran. Esto permite reducir la detección e incrementar las posibilidades de supervivencia, en comparación con otras ranas opacas. Además, el cambio en la luminancia es mayor en las extremidades, que rodean al cuerpo cuando estas ranas se encuentran en reposo.

Estas variaciones permiten difuminar la silueta de las ranas, lo que hace que sean difícilmente detectables por sus depredadores, quienes son incapaces de determinar los bordes que limitan a la rana de su entorno. Esta estrategia se reconoce como una táctica de camuflaje, diferente al cambio de color y la transferencia, que se mide por el potencial de la “difusión de borde”.

Referencias

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