Por: Janina M. Puente R.
Probablemente cuando escuchamos hablar sobre crías desarrollándose en una estructura especial tipo bolsa cargada por la madre, pensamos en algunos mamíferos marsupiales como las zarigüeyas y los canguros. Sin embargo, entre los anfibios anuros es posible encontrar maneras similares de transportar y cuidar los huevos hasta que estos completan su desarrollo. Se trata de las ranas marsupiales, que pertenecen a la familia Hemiphractidae y se caracterizan principalmente por exhibir un tipo de cuidado parental móvil.

Hábitat de las Ranas Marsupiales
Las ranas marsupiales se distribuyen ampliamente en el neotrópico; han sido reportadas desde Centroamérica hasta los Andes tropicales, además de bosques húmedos de tierras bajas en Panamá, Colombia, Venezuela, Brasil, Ecuador y Perú. Estas ranas forman parte de la familia Hemiphractidae y los géneros Flectonotus, Fritziana y Gastrotheca. El nombre común de “marsupiales”, se debe a la presencia de una estructura tegumental sobre el dorso de las hembras, que conforman sacos de incubación, en los cuales son depositados los huevos fertilizados. Las hembras de otros géneros de esta familia, como Cryptobatrachus y Hemiphractus, portan a los huevos sobre su dorso, pero estos no se almacenan en un saco incubador, pues solo se adhieren a la piel gracias a una sustancia gelatinosa secretada por la madre.

La mayoría de ranas marsupiales presentan hábitos nocturnos. Además, tienen una reproducción estacional con picos reproductivos en las épocas lluviosas, cuando es común encontrar machos emitiendo llamadas reproductivas sobre la vegetación circundante a los cuerpos de agua.
Reproducción y Cuidado Parental
En las ranas marsupiales, los machos atraen a las hembras a través de coros de cantos reproductivos. Una vez que un macho consigue una hembra se lleva a cabo el amplexo de tipo axilar.
En la especie Flectonotus pygmeus, durante el amplexo la hembra va colocando sus huevos y, uno por uno, el macho los sostiene entre sus patas traseras y los acerca a su cloaca para fertilizarlos. Una vez que fertiliza cada huevo, los dirige hacia el dorso de la hembra para posicionarlos en el saco de cría y al finalizar este proceso con todos los huevos se desprende de la hembra. En otras especies del género Gastrotheca, las hembras producen los huevos y los dirigen a la entrada del saco al inclinar la parte posterior de su cuerpo. Entonces, el macho fertiliza los huevos a medida que estos se van deslizando hacia el interior del marsupio.

Según la especie y el tamaño de las hembras, en cada evento reproductivo pueden producirse entre 20 y más de 100 huevos. En estas ranas ocurre desarrollo directo, por lo cual, del marsupio de la madre emergen individuos juveniles con aspecto similar al de los adultos. En otras ranas de la familia Hemiphractidae, el desarrollo es indirecto y las hembras liberan a los renacuajos en cuerpos de agua una vez que culmina el desarrollo embrionario.
Características del marsupio
Las ranas marsupiales hembras desarrollan el saco de cría una vez que comienza el periodo reproductivo. En este proceso, el tegumento de la región dorsal sufre una pérdida de queratina y una reducción de la epidermis. Además, el tejido subcutáneo sufre un proceso de vascularización, lo que permitirá proveer oxígeno a los huevos. Una vez que estos se encuentran dentro del saco, se desarrollan compartimientos individuales para cada huevo, donde probablemente ocurre intercambio de nutrientes y de gases.
Referencias
- Duellman, W. E., & Maness, S. J. (1980). The reproductive behavior of some hylid marsupial frogs. Journal of Herpetology, 213-222.
- Duellman, W. E., & Chavéz, G. (2010). Reproduction in the marsupial frog Gastrotheca testudinea (Anura: Hemiphractidae). Herpetology Notes, 3, 87-90.
- Duellman, W. E. (2015). Marsupial frogs: Gastrotheca and allied genera. JHU Press.
- Monteiro, J. P., Condez, T. H., Malagoli, L. R., De Nardin, E. C., & Haddad, C. F. (2019). The marsupial frog Gastrotheca microdiscus (Anura: Hemiphractidae) in South Brazil: distribution, natural history, advertisement call and molecular genetics. Salamandra, 55(1), 48-53.
